Friday, September 29, 2006

No hay vida sin dolor.


La luz del amanecer se abre paso
por la pálida sombra de la noche;
estoy encabronado, enloquecido,
poseido, casi violento, fuera de mi.
Ha sido un largo y tedioso camino,
y lo que aún me falta es peor.
Mi noche de pesadilla no termina,
algo extraño me trae hasta aquí,
las tibias aguas del Golfo de México
arropan con su suave brisa mi cara,
moderan la rabia que me consume,
la luz se abre paso entre las sombras
de mi Mente y mi Corazón herido.
No puedo creer que me fallaras.
No puedo aceptar que no me ames.
¿De que sirvió mi esfuerzo ingente?
Los sargazos tirados en la orilla
me recuerdan al amor y la fé
que te entregué inmaculados;
solo espero que aún la bondad
exista en tus sentimientos de mujer
y no los hayas arrojado sin piedad
al cieno que empieza a cubrirte.
La luz del sol está en ascenso.
Ya estoy más sereno y cuerdo,
las olas se llevan mis Dolores,
los entierran en la inmensidad
profunda del Golfo de México.
Prosigo mi truncado camino
en esta ciudad de Panamá City.
Un Nuevo sol anuncia un Nuevo día.
Una nueva esperanza ha nacido
para mi maltrecho corazón
No hay vida sin dolor, pero siempre
una nueva esperanza te motiva.

Una mañana en la ciudad de Panamá City, Florida.

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